¡No me salen los ganchos!

 

 

Los lances que curvan el bajo y la punta de la línea son muy útiles en distintas circunstancias, tanto para presentaciones activas como pasivas, pero también son un pequeño misterio si no se conoce la mecánica de su funcionamiento.

Creo que la primera vez que leí algo sobre ellos fue en The Cast, de Ed Jaworowski. Me empapé de la descripción técnica de cómo hacerlos y me fui al río. No había manera. Y eso que el autor decía que era muy fácil: bastaba con una flexión de la muñeca durante el golpe de lanzado para hacer girar la puntera de la caña hacia un lado, y como la línea sigue a la puntera… voilá! ¡Pero a mí no me funcionaba!

Tuvieron que pasar algunos años para llegar a entender el secreto.

Primero, que ese “la línea sigue a la puntera” no es más que una simplificación, que en este caso solo nos crea dificultades, porque nos hacer mirar precisamente hacia donde no se encuentra el problema. No, bajo y línea no se curvan porque la puntera se mueva en una u otra dirección, se curvan porque la línea al enderezarse tiende a girar sobre sí misma, como si fuera la oruga de una excavadora.

Entonces, si en todos los lances la línea se endereza, ¿por qué no todos los lances terminan en una curva en el bajo y la punta de la línea? Pues porque el bajo se lo impide, disipando toda la energía de la línea.

Ahí radicaba la dificultad: con los bajos de trucha que usamos por aquí es imposible  coseguir ese gancho, porque siendo largos y finos se comen toda la energía que le apliquemos a la línea. Eso es lo que se le olvidó mencionar a Jaworowski: que ese gancho es muy fácil cuando se emplean equipos de mar —que fundamentalmente es la pesca que él practica—, es decir, líneas pesadas y de punta gruesa combinadas con bajos cortos y gruesos. La punta de la línea transporta mucha más energía cuando es gruesa; un bajo corto y de terminal grueso disipa mucha menos energía que otro de cinco metros terminado en 0,12 mm; además, un streamer de mar pesa muchísimo más que una mosca seca y tiene una vida propia ayudando a acentuar la curva.

¿Quieres comprobarlo de forma sencilla? Basta con que cojas tu línea favorita y no le pongas ningún bajo. Haz un lance con la caña inclinada lateralmente… y verás cómo te va a resultar imposible evitar que la línea forme un gancho todas y cada una de las veces. Fácil. A partir de esa comprobación basta con ir haciendo pruebas con bajos de distintas longitudes y calibres (alargando y afinando paulatinamente) para saber dónde está tu límite físico para emplear ganchos en un escenario real.

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