Cómo “cargar” la caña… y porqué olvidarse de ello después


Navegando por la red me topé con un artículo el otro día que me llamó especialmente la atención, debido a esta curiosa afirmación:

Los continuos avances en materiales y diseño ofrecen a los pescadores la forma de sacar más partido a sus lances. Las líneas actuales cargan las cañas de forma más efectiva…”

Esto, que en sí mismo es un sinsentido, me recordó a su vez la confusión que se ha creado en el ámbito del lanzado debido al sobrevalorado —y malinterpretado— concepto de “carga de la caña”.

Hay una única cosa capaz de doblar una caña: la fuerza.

En física, la Fuerza está relacionada con la masa y la aceleración de un cuerpo, según la fórmula: F = m.a.

Masa es la cantidad de materia de un cuerpo; en la Tierra es equivalente al peso —y, por lo que yo sé, no hay equipos de mosca disponibles en la Luna.
Aceleración es el cambio en la velocidad de un cuerpo.
Lo que esta fórmula expresa es que, si aplicamos una fuerza a un cuerpo, éste verá modificada su velocidad.

Volviendo a nuestra caña de mosca, es de sentido común que, para doblarla, necesitaremos aplicarle una fuerza. La aceleración necesaria proviene del brazo del lanzador.
La masa la provee la propia caña y la línea que estemos lanzando.
Cuanto mayor sea la aceleración empleada durante el golpe de lanzado mayor será la fuerza ejercida, incluso si la masa permanece invariable. Del mismo modo, cuanto mayor sea la masa acelerada mayor será la fuerza que ejercemos, incluso si la aceleración aplicada es la misma.

Así que, volviendo a la cita que abre este artículo, ¿qué es lo que debe tener una línea para poder doblar más nuestra caña, a igual tasa de aceleración aplicada al talón? Obviamente, la única solución es que la línea experimente un aumento de su masa, es decir, de su peso.
Creo que no se necesita mucha nueva tecnología para añadir más material plástico a una línea, ¿no? De hecho, si yo fuera un fabricante de líneas no necesitaría cambiar mi proceso de producción ni un ápice, bastaría con meter las líneas que previamente estaban etiquetadas como #6 —o incluso #7— en una bobina y caja con un #5 impreso en ellas. Que es, de hecho, lo que se hace habitualmente.

Ya hace tiempo que los fabricantes empezaron a aumentar el peso de sus líneas, a la vez que las sacan al mercado manteniendo el mismo número AFFTA —tirando por la ventana ese estándar. Por supuesto, es algo que no tiene nada que ver con la tecnología, sino, quizás, como sostienen algunos, con la dificultad para adaptarse a la rigidez de algunas cañas modernas por parte del pescador medio. Y, en mi opinión, no es una buena idea en absoluto, pero ése sería tema de otro artículo.

Por otro lado, aparte de su evidente ingenuidad, el problema que plantea la cita de más arriba es que induce al pescador a mirar en la dirección equivocada en lo que se refiere a la técnica del lanzado a mosca.

El problema fundamental con el modelo de lanzado basado en la “carga” de la caña es que nadie sabe cuál es la “carga” apropiada para un determinado lance; nunca he conocido a nadie capaz de observar la flexión en una caña durante el golpe de lanzado y determinar si es la carga apropiada o no. Y hay buenos motivos para ello. No es solo que diferentes cañas mostrarán diferentes grados de flexión para un mismo lance, sino que, incluso, diferentes pescadores obtendrán diferentes grados de flexión para lances a la misma distancia con la misma caña, dependiendo de su estilo particular de lanzado.
Observemos, pues, con más detalle esta herética afirmación.

La velocidad de la línea proviene de dos fuentes: fuerza y distancia (es decir, la distancia a lo largo de la cual se aplica esa fuerza).
Ésta es una de las ocasiones en las que el concepto que en física se denomina Trabajo es esencial para entender los procesos del lanzado, pues la fórmula del Trabajo (W = F.d; en donde F es la fuerza y d es la distancia) es lo que pone en relación a esos dos elementos generadores de la velocidad de la línea.

Hay que añadir que Trabajo es equivalente a Energía Cinética, y, en la práctica, Energía Cinética es equivalente a velocidad de línea. A más Trabajo, más velocidad de línea.

Un ejemplo cotidiano nos vendrá bien para entender esto.
Arranca el motor de tu coche y pisa el pedal del acelerador; es de sentido común que cuanto mayor sea la distancia recorrida por el vehículo, mayor será su velocidad, incluso aunque no variemos el apriete sobre el acelerador. Podemos decir que, para una fuerza que se mantiene constante (el equivalente a mantener el pedal del acelerador en la misma posición), cuanto mayor sea la distancia recorrida mayor será la velocidad alcanzada.
Desde otro punto de vista: podremos hacer el mismo Trabajo —es decir, obtener la misma velocidad de línea— por medio de aplicar:

  • Una fuerza relativamente pequeña a lo largo de una distancia mayor.
  • Una fuerza relativamente grande a lo largo de una distancia menor.

Se puede decir que, en el caso del lanzado a mosca, la longitud del golpe de lanzado equivale a la distancia, y la rotación de la caña es el equivalente a la Fuerza.
El corolario de esta línea de razonamiento es que diferentes cantidades de fuerza pueden resultar en la misma velocidad de línea, y esto implica que la carga de la caña es diferente en cada caso: recordemos que nuestra caña se dobla debido a la acción de una fuerza, y, obviamente, una fuerza mayor hará flexar más la caña que una fuerza más pequeña.

De esta forma, tenemos que un golpe de lanzado relativamente compacto, como el de Steve Rajeff —un lanzador muy potente, capaz de aplicar mucha fuerza a la caña a lo largo de una distancia corta— resultará en una carga mayor que un golpe de lanzado más largo y lento; sin embargo, ambos lances mandarán la mosca a la misma distancia con la misma velocidad.

La carga de la caña es un aspecto sobrevalorado. Mel Krieger usaba el concepto como herramienta para solucionar el problema de aquellos alumnos que apenas aceleran su golpe de lanzado. Al pedirles que se esforzaran en doblar la caña, conseguía que aprendieran de forma inconsciente a acelerar correctamente el talón de la caña para obtener un buen lance.
Aparte de eso, considero que el concepto de “carga” no tiene ninguna aplicación práctica en el lanzado, y mucho menos en la comprensión de su mecánica. Lo cual no quiere decir que la flexión de la caña no cumpla una función clave en la eficiencia en el lanzado, pero esto será materia de un próximo artículo.


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