Ángulo de ataque

Ángulo de ataque excesivo

Termina una semana interesante con dos estupendas sesiones de Spey para una familia de pescadores con muchas ganas de aprender.
Como de costumbre en mis cursos no podían faltar algunas tomas de vídeo de alta velocidad. Y, como también suele ser habitual, la cámara lenta vuelve a mostrar aspectos interesantes del lanzado que, analizados, ayudan enormemente a comprender la mecánica, y a mejorar nuestra técnica. Editando los clips en cuestión me he encontrado con un buen ejemplo de un ancla patinada, originada por un error de ejecución que merece ser estudiado, y que tiene que ver con el ángulo de ataque de la línea muerta.

Empecemos por refrescar unos pocos términos básicos para ponernos en situación:

  • Bucle en D (o en V): la forma que adopta la línea en un lance spey justo antes de iniciar el lance delantero para presentar la mosca. Se llama así porque la recta que forma la caña y la curvatura de la línea doblada sobre sí misma, vistas lateralmente, se asemejan a una D o a una V mayúsculas.
  • Ancla: la porción de línea (más el bajo y la mosca) que quedan en contacto con el agua una vez formado el bucle en D. Su función es impedir que toda la línea se deslice hacia atrás. Este patinazo del ancla tiene consecuencias poco recomendables que desgranaré más abajo.
  • Línea viva: el tramo de línea situado en la parte superior del bucle en D. Es la parte que impulsamos durante el golpe de lanzado delantero.
  • Línea muerta: el ancla más el tramo de línea situado en la parte inferior del bucle en D. Es un mero pasajero que se aprovecha del impulso que hemos ejercido en la línea viva, restándole energía.
  • Ángulo de ataque: es el ángulo que forma la línea muerta con respecto al agua.

Si la función del ancla es impedir que la línea se mueva hacia atrás es fundamental conseguir que el ancla aguante en posición, que no patine. Hay buenos motivos para ello:

  • El ancla patinada siempre desperdicia energía: nosotros queremos que la mosca despegue del agua y se desplace hacia delante, hacia el objetivo; sin embargo con el desanclado la mosca se desplaza hacia atrás, y entonces:
  • Va en sentido opuesto al que buscamos y no se mueve sola, alguien debe moverla —el pescador—, que desperdicia parte de su energía en desplazar la mosca —y todo el ramal inferior del bucle en D— hacia donde no debe.
  • Cuando la mosca endereza su rumbo y comienza a dirigirse hacia su objetivo, está más lejos de éste que en el caso de un ancla que aguante: hace falta más energía para mandarla a ese destino ahora más lejano.
  • Si estamos pescando con un espacio limitado por detrás, un ancla que patina puede mandar la mosca a las ramas que se encuentren a nuestra espalda arruinando así el lance.
  • Si, en cambio, el espacio que tenemos detrás es amplio y limpio —por ejemplo un pedrero— corremos el riesgo de que la mosca toque inadvertidamente en una piedra y el anzuelo pierda su punta. Ocurre, y cuando lo hace no nos damos cuenta… hasta que perdemos un pez.
  • Seguridad: si por cualquier error hemos anclado justo delante de nuestra posición y el ancla patina, corremos el riesgo de clavarnos la mosca.

Sobre este tipo de dificultades con el ancla en los lances Spey ya publiqué un artículo previo; faltaba hablar de las causas del problema. Una de ellas —y, probablemente, la que puede pasar más desapercibida— es, precisamente, un ángulo de ataque inapropiado. Es decir, si el ángulo de ataque es demasiado grande, la tendencia del ancla a patinar aumenta enormemente. Dicho de otra manera, para que el ancla sea eficaz la línea muerta deberá estar casi paralela al agua en el momento de iniciar el lance delantero.
Me gusta especialmente el símil que hace tiempo empleó un amigo para identificar el problema:

Es como si tuviéramos un metro de cinta adhesiva pegado sobre la superficie de una mesa. Si coges un extremo y tiras siguiendo la dirección de la cinta en paralelo a la mesa, no lo despegas; en cambio, si tiras hacia arriba sale con toda facilidad.

Haciendo uso de ese excelente símil, un ángulo de ataque excesivo es como si tiráramos de la cinta hacia arriba, en vez de casi paralelo a la mesa.

La foto que inicia este artículo es un ejemplo clásico de bucle en 7, que está en el origen de ese excesivo ángulo de ataque, que terminará, casi con seguridad, en un patinazo del ancla. ¿La causa del bucle en 7? Un barrido con una inclinación también excesiva.
Para hacer un buen barrido ayuda el pensar en lanzar la línea hacia atrás, y no hacia arriba.
¿Que qué es un barrido, dices? Echa un vistazo aquí.

Con un ángulo de ataque adecuado el ancla aguanta sin problemas, con la mosca levantándose del agua por delante del pescador: eficiencia y seguridad

En el siguiente vídeo podemos observar la influencia del ángulo de ataque en el “agarre” del ancla:

Ciertamente no pinta nada mal para ser los primeros minutos de práctica del Snap T. Ánimo y a practicar!

El mismo problema visto desde otra perspectiva:

Se puede apreciar claramente cómo el lance delantero va perdiendo “fuelle”

English version

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s