Escuela de lanzado

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Empieza la eclosión y enseguida localizo unos buenos peces comiendo; ven, le digo, colócate aquí; toma, pon esta mosca… mejor te la empato yo que es más rápido; lanza aguas arriba de aquel alga y corrige así con la caña para que la mosca no raye… ¡Y no era capaz de pasar la mosca medianamente bien sobre el pez ni una vez! ¿Cómo iba a coger alguna trucha?

Eso me contaba mi amigo Zeljko, guía extraordinario y pescador de máximo nivel. Es una queja habitual en boca de buenos guías; algo que les preocupa. Y es lógico porque lo que ellos quieren es que su cliente pesque, si eso no sucede nadie queda satisfecho. Ocurre además que hay clientes que si no pescan se cabrean y tienden a culpabilizar a su guía del fracaso. Proyección creo que lo llaman en psicología.

Todas las habilidades que componen la pesca a mosca son importantes, y siendo la presentación una de ellas nunca he llegado a comprender claramente por qué es sistemáticamente ignorada, si no directamente despreciada.

Hace bastantes años un amigo me contó una anécdota que presenció en el río Asón, paradigma de truchas difíciles:
Un pescador estaba tirando a una buena trucha que comía con regularidad en superficie. El hombre cambiaba mosca tras mosca sin ningún resultado, ni un esperanzador rechace. No era de extrañar, pues la pobre trucha ni una sola vez había visto a la mosca derivar en una actitud digna de ese nombre. Media hora transcurrió hasta que mi amigo decidió dejar a ambos en paz, afanado como estaba cada uno en su tarea.
No sabemos cómo terminaría el asunto, pero me puedo imaginar al pescador de vuelta a casa rumiando oscuros pensamientos en los que arcanos números de tres cifras se entremezclan con lamentaciones del tipo “si es que no tengo la mosca”.

La cruda realidad es que como yo tampoco “tengo la mosca” me veo obligado a bregar, como buenamente pueda, con las moscas que tenga. Y estoy convencido de que el mejor homenaje que se puede hacer a una buena mosca (y creo que todas lo son en una circunstancia u otra) es una buena presentación.

Ese es el objetivo de los cursos que ofrezco: proporcionar las bases y herramientas para conseguir una adecuada presentación de la mosca. A veces buscaremos la deriva muerta de una seca mediante una técnica de línea floja; otras un lance tirando a largo en el que el streamer debe caer al extremo de una línea y bajo lo más estirados posible; las ocasiones en las que el espacio a nuestra espalda es reducido nos harán acudir a las técnicas spey.

Las posibilidades son tan variadas como variados son los escenarios y las condiciones que ofrecen nuestras jornadas de pesca. Te invito a explorar la belleza de todas esas posibilidades, añadiendo paulatinamente habilidades específicas a la base de un sólido conocimiento de la mecánica básica del lanzado. No se trata de memorizar movimientos mecánicos, sino de  aprender a analizar la configuración de la línea para diagnosticar si algo va mal y cómo  corregirlo.

Si trabajar el control de la línea te llama no dudes en contactarme. Se pueden organizar clinics para diagnosticar y solventar los defectos que podemos ir  arrastrando, así como cursos a medida de lances de deriva muerta, presentación a distancia y spey para una y dos manos.

Un saludo.

Aitor

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