Exploración

Plop. De inmediato la gran trucha vuelve la cabeza y comienza a moverse —sin prisa pero con evidente determinación— hacia mi ninfa. Un destello blanquecino de la boca marca la parada del pez en el punto donde —intuyo— se encuentra mi imitación. Templar la línea activa un mecanismo que instantáneamente pone a la trucha a hacer acrobacias a un par de metros sobre el agua. Tras el salpicón compruebo enseguida que ya no hay nada tirando al otro lado de la línea. Sonrío. Las dudas sobre nuestra elección de este diminuto spring creek —justo una corta línea en el mapa— empiezan a disiparse.